Una mirada al pasado de la emoción y la deportividad: 60 años de SEAT.

• La marca fue fundada en España el 9 de mayo de 1950

• De carros hechos para la movilidad después de la guerra, a un fabricante de alta tecnología en la industria automotriz.

• SEAT en los años 80 firmó un acuerdo con el grupo Volkswagen AG. Hoy, esta marca española, hace parte de esa corporación, junto con otras marcas como Audi, Porsche, Skoda, Volkswagen, Bugatti y Bentley en automóviles.

• SEAT Colombia, en el 2009, empezó a ser una marca del grupo empresarial VAS Colombia y Colwagen Premium, que también representan las marcas Audi, Skoda y Volkswagen Comerciales en su red de concesionarios y talleres en el país.


Ya son 60 años y cada día la marca se ve más joven, deportiva, potente y con una imagen fresca que encanta a los colombianos. Así es SEAT y su emoción se transmite en todo el planeta, por el alto performance de todos sus vehículos.

En 1950, la Sociedad Española de Automóviles de Turismo S.A., así se conoció en ese entonces, contribuyó al desarrollo económico de España luego de la Segunda Guerra Mundial, con autos familiares que les permitieron a los europeos ir a sus trabajos y hacer crecer nuevamente el país.

Hoy, seis décadas después, SEAT muestra un carácter que lo distingue en el mundo, con una dinámica de modelos que se presentan con la tecnología más avanzada y con un diseño que causa emoción en la calle.

Y como el futuro no se detiene, el nuevo Centro Técnico localizado en Martorell (España), ya presentó el prototipo IBE, otro nuevo rumbo en la investigación de la marca en la era de la electro-movilidad, el futuro inmediato de la industria automotriz mundial.

“SEAT emprendió claramente el rumbo hacia la próxima fase de su desarrollo. Con los nuevos lanzamiento de autos, la gama de productos es la más novedosa de su historia”, dijo James Muir, presidente de SEAT S.A.

“Nuestra experiencia en Colombia es que SEAT ofrece un abanico muy amplio de productos que satisfacen los deseos de los clientes y que son únicos en diseño: modernos, increíblemente deportivos, de alto performance por su aerodinámica y con motores muy dinámicos”, dijo Jorge Flórez, gerente de marca SEAT en el grupo VAS Colombia.

Actualmente, la marca está preparada para afrontar cualquier reto en el futuro. La planta de la empresa, con sede en Barcelona, tienen 11.000 trabajadores con 1.300 trabajando en el Centro Técnico, y los demás en el núcleo de investigación y desarrollo.

La sede principal de producción es la planta de Martorell que, en los últimos años, ha sido calificada por diferentes organismos industriales de Europa como una de las más avanzadas de este continente por sus sistemas logísticos altamente desarrollados y sus procesos flexibles de producción.

A diario se fabrican en la actualidad 2.000 autos aproximadamente. Desde 1953, SEAT ha sacado al mundo más de 16 millones de vehículos. Dos tercios de la producción se destinan a la exportación y la marca tiene 3.000 puntos de venta y talleres en un total de 72 países.

El grupo VAS Colombia ofrece tres familias de modelos (Ibiza, León y Altea) y en los próximos meses llegarán dos más (Exeo y Alhambra). Todos tienen una amplia variedad de estilos de carrocerías y varias motorizaciones.

El espíritu más deportivo de la marca está representado en las versiones FR y CUPRA. Y, en cuanto a tecnología, sobre todo en eficiencias en el consumo de combustible y en menores emisiones contaminantes al medio ambiente, ofrece las variantes Ecomotive.

 

Historia

Desde su integración con el grupo VW, SEAT se ha convertido en un sello destacado, presente en la mayoría de segmentos del mercado con una amplia gama de modelos de diseño propio, caracterizados por su fuerte personalidad y su estilo mediterráneo.

Formando parte de este gran consorcio SEAT se beneficia de la inversión común en investigación y desarrollo, el acceso a las tecnologías más avanzadas y un know how muy valioso en diversas áreas. Una de las sinergias de esta situación es que le permite compartir y desarrollar conjuntamente las plataformas básicas de los vehículos del grupo, lo que implica una fuerte reducción en los costos.

Pero no todo siempre ha sido así. En la posguerra, cuando se fundó, el parque móvil español se encontraba en condiciones precarias, no existían fábricas en activo y las necesidades de transporte personal apenas podían cubrirse mediante motocicletas y micro carros con motor de moto.

Luego de varios intentos, el proyecto SEAT que fue impulsado desde el gobierno y un conglomerado de inversionistas privados, tomó consistencia en 1948. Los contactos con diversos fabricantes extranjeros acabaron fructificando en un acuerdo con Fiat.

Todo esto ocurrió hace seis décadas. Una larga historia hasta hoy.

 

Los años 50.

En la primavera de 1950 nació la Sociedad Española de Automóviles de Turismo: SEAT.

La compañía quedó formalmente constituida el 9 de mayo tras firmarse un acuerdo entre el ente público Instituto Nacional de Industria (INI) con el 51 por ciento del capital social: 600 millones de las antiguas pesetas, lo que hoy serían 3,6 millones de euros; siete grandes bancos españoles, con el 42 por ciento, y el fabricante italiano Fiat, con el 7 por ciento que aportó su asesoramiento técnico y la licencia de producción de sus modelos.

Esta fábrica se construyó en unos terrenos de la Zona Franca de Barcelona, junto al puerto, y ocupaba una superficie de 20 hectáreas. Las instalaciones cubiertas rebasaban los 95.000 m2, la mayoría (75.000) destinados a montaje, 7.500 a oficinas y laboratorios, 2.300 para central eléctrica y térmica, y el resto almacenes. La elección de la capital catalana no fue gratuita.

Desde los inicios del siglo XX Barcelona había sido el centro neurálgico de la producción automovilística del país, tanto de raíz autóctona (Hispano-Suiza, Elizalde) como foránea (Ford Motor Ibérica, General Motors Peninsular); contaba por lo tanto con una larga tradición industrial y recursos humanos competentes.

En mayo de 1953 empezó a funcionar la cadena de montaje, de la que el 13 de noviembre salió el primer vehículo construido por SEAT: el 1400 A, un sedán de tracción trasera con motor delantero de 4 cilindros y 44 caballos de potencia, equivalente en el mercado de entonces al actual Exeo. Inicialmente el ritmo de fabricación fue de 5 carros diarios y la planta formada por 925 empleados, cifras que crecieron rápidamente.

Al final del ejercicio 1954 ya se habían entregado 959 unidades por un importe de 123 millones de pesetas. Un año después la producción anual fue de 3.000 -con casi el ciento por ciento de componentes nacionales- y el número de trabajadores de 1.700.

En 1956 se fabricaron 7.000 vehículos al año; y 10.000 el siguiente. Al cabo de dos años la compañía empleó a 5.000 personas.

Un año más tarde, SEAT lanzó el modelo 600 que viene a poner casi literalmente al país sobre cuatro ruedas. La influencia de este utilitario con motor y tracción posterior en la vida de los españoles es aún materia de análisis para los estudiosos sociales.

Es que no sólo fue el primer carro para muchos conductores, sino que contribuyó a mejorar las condiciones de vida de la población permitiéndole acceder a un grado de movilidad e independencia como no lo había hecho antes ningún producto en España.

 

Los años 60

En esta década, España empieza a vivir un creciente desarrollo económico y dejó de lado su vertiente agrícola y se orienta a nuevos sectores económicos como el del turismo y el de los servicios, y en esto, el carro jugó un papel importante.

El SEAT 1400 A inicial había sido renovado dos veces; su última versión, el 1400 C, prefigura en su carrocería el futuro SEAT 1500, el sedán de referencia en ese mercado durante muchos años, ampliamente utilizado por la administración del estado en toda clase de servicios (vehículo oficial, policía, ambulancia…) y también como taxi.

En 1963 se lanzó la versión D del 600 y se convierte en el auto hegemónico del parque móvil de España. Su fuerte demanda origina un aumento de la producción (de 80 unidades diarias en el primer trimestre de 1961 se pasa a 100, y aumenta después a 120 para alcanzar paulatinamente los 240 a finales de 1964), lo que provocó una reducción de los costes que repercutió en un descenso del precio de venta, y esto estimuló otra vez la demanda.

Fue así como los españoles se pasaron masivamente de la moto al SEAT 600. Las excursiones familiares de fin de semana se generalizan. Las urbanizaciones surgen por doquier. Incluso hay un auge de las competiciones automovilísticas gracias a los usuarios más entusiastas.

El 600 fue para España lo que el Renault 4 para Francia, el Fiat Topolino y el 500 para Italia, el Mini para el Reino Unido y el Beetle para Alemania: el carro del pueblo.

Para 1973, se fabricaron un total de 800.000, pero Fiat pone todo su esfuerzo para garantizar que se fabrique sólo para el mercado local. No obstante, los españoles encuentran su primera laguna legal (diminuta) para el 600 y exportan 150 unidades a Colombia, el primer país no español que las disfrutó.

No será hasta una versión posterior y más generosa del contrato de licencia cuando Fiat permitió una mayor libertad, lo que a la larga llevó, entre 1970 y 1973, a que el SEAT 600 se convirtiera en el auto más vendido en Finlandia.

En abril de 1968 debuta el nuevo 124, la empresa tiene 20.000 empleados y su producción anual suma ya 200.000 vehículos.

 

Años 70

SEAT cosechó muy pronto los frutos del creciente poder de adquisición de la sociedad española. En 1971, SEAT progresa hasta convertirse en la empresa industrial más grande de España y, en 1974, con ingresos de poco menos de mil millones de dólares, se convierte en el octavo fabricante de carros de Europa. La extraordinaria tasa de crecimiento económico hacia el final de la dictadura franquista se pone de relieve con el hecho de que, a mediados de los setenta, no menos del 48 por ciento de los hogares poseían un carro, mientras que diez años antes sólo era el 27 por ciento.

El crecimiento del parque automovilístico español es imparable, con casi 2,4 millones de vehículos al iniciarse la década de los setenta, el 50 por ciento de los cuales eran SEAT. La marca se convirtió en la mayor compañía industrial de España, apenas veinte años después de ser fundada. Ampliaron la gama con las versiones deportivas del 124 y con el 132 -modelo del segmento alto que retoma el puesto del 1500-, al tiempo que las exportaciones se multiplicaron por diez, lo que superaron las 55.000 unidades.

La organización de la Fórmula 1430, reservada a monoplazas equipados con el motor doble árbol levas de la popular berlina, dejó bien claro la apuesta de SEAT por la competición. Durante estos años dominó el panorama deportivo español, especialmente en el ámbito de los rallyes, y logró anotarse una larga lista de títulos nacionales de marcas así como dos subcampeonatos europeos, y sobre todo el tercer y cuarto puestos en la edición 1977 del mítico Rallye de Montecarlo, con los 1430-1800 oficiales pilotados por Antonio Zanini y Salvador Cañellas.

SEAT continuó su desarrollo y lanzó la tracción delantera en el nuevo 127, su primer polivalente tipo todo delante (motor y transmisión), lanzado en 1972; pronto se le añadió una versión de cuatro y cinco puertas de creación autóctona, sin equivalente italiano.

Ante la necesidad de desarrollar productos diferenciados y específicos nace el Centro Técnico de Martorell, inaugurado en 1975. Allí nacieron el SEAT 133, primer diseño original de la firma, hecho sobre la plataforma del 850, que incluso se fabricó bajo licencia en Argentina y Egipto; también un motor propio, el 1.010 cc de 52 caballos y que equipa al 127 Especial; y el audaz 1200/1430 Sport, proyectado en colaboración con la firma Inducar.

El cupé, que todavía impresiona hoy, es bautizado rápidamente por los españoles con el sobrenombre de Bocanegra, pues tiene una máscara de plástico que rodea las luces delanteras y la rejilla del radiador que siempre es negra, sin importar el color de la carrocería.

Al desarrollo interno, los motores pasan a los 77 caballos en 1977 y se convierte en el modelo 1430. Los clientes potenciales eran hombres jóvenes que no podían permitirse un 124 Sport Coupé. SEAT volvió a dar vueltas al tema del diseño en 2008 con el estudio “Bocanegra” y, en 2010, hay un paquete de equipamiento para el Ibiza SC que también rinde homenaje al nombre mágico con un frontal parcialmente negro.

Con unos ingresos de casi mil millones de dólares en 1974, SEAT es el octavo fabricante europeo y el único que proyecta, desarrolla y construye vehículos de turismo en España. Dispone de una nueva línea de ensamblaje y un almacén central de recambios en Martorell.

Por entonces SEAT debe hacer frente a la creciente competencia que supone la entrada en el país de multinacionales del sector. Su reacción pasa por modernizar y reestructurar diversos aspectos de su política empresarial.

Pero la situación cambió. El balance de 1978 arrojó unas pérdidas de 10.374 millones de pesetas, con una producción de 288.487 autos. La liberalización de las importaciones y la política industrial del gobierno favoreció aún más la implantación de empresas foráneas.

El INI y los bancos accionistas proponen ir vendiendo a lo largo de dos años, mediante un aumento constante del capital, hasta el 81 por ciento de las acciones a Fiat. Tras largas negociaciones ésta acepta la propuesta con una serie de condiciones que incluyen la liberación de precios de los vehículos, la flexibilización de la nómina en caso necesario y el aval del Estado en los créditos que se soliciten.

 

Los años 80

A pesar del prestigio de sus productos, SEAT comienza la década de los ochenta con incertidumbre. El descenso de las ventas fue del 26 por ciento, la masa laboral se sometió a una fuerte reducción y las pérdidas acumuladas sumaron más de 23.655 millones de pesetas en 1982.

Sumida en dificultades financieras, Fiat no suscribe la segunda fase de la ampliación de capital. Al final se llega a un acuerdo por lo que vende sus acciones al precio simbólico de una peseta y se compromete a comprarle durante los cinco años siguientes 400.000 vehículos producidos en Barcelona para comercializarlos en su propia red bajo el logotipo Fiat. Por otra parte, SEAT pudo exportar sus propios modelos diferenciados de los que fabricaba bajo licencia italiana.

Se abre un periodo crucial: la reinvención de SEATA. En apenas tres años se desarrollaron tres modelos sobre bases mecánicas ya existentes y hace uno totalmente inédito que se convirtió en el mayor éxito de su historia. La renovación de SEAT trajo también un nuevo logotipo corporativo de color azul y la adopción de nombres de localidades españolas en sus modelos: Ronda, Málaga, Marbella, Ibiza…

Sin embargo, Fiat acudió al Tribunal Internacional de la Competencia para denunciar que el nuevo Ronda, creado por Fissore y el propio Centro Técnico a partir del Ritmo, es demasiado parecido al modelo del que deriva.

Entonces SEAT preparó una unidad especial con todos los elementos que lo diferencian pintados de otro color para demostrar su legalidad. En 1983 los jueces de París dan la razón a SEAT y otorgan luz verde a la producción y exportación del Ronda.

Otro hecho positivo es el acercamiento del Grupo Volkswagen. SEAT firma un acuerdo para la distribución de los modelos Audi y VW a través de su red comercial y la producción del Polo/Derby y del Passat/Santana en España. Es el primer paso de una unión que resultará muy fructífera.

Si hay un carro que identifica aquella España de los ochenta, dinámica, ambiciosa y dispuesta a cambiarlo todo, éste no es otro que el SEAT Ibiza. Reforzado por la imagen festiva e internacional de la isla mediterránea homónima, su lanzamiento en 1984 marcó un hito.

Se trató del primer turismo verdaderamente español creado por SEAT, con un diseño firmado por Giugiaro y mecánica obra de Porsche, le dieron plena validez a su eslógan: “latino de aspecto, alemán de carácter”.

Después de que el presidente de VW, el Dr. Carl H. Hahn, convenció al presidente socialista del gobierno español Felipe González para que permitiera la privatización de SEAT, el Grupo de Wolfsburg adquirió un capital inicial del 51 por ciento el 18 de junio de 1986.

Y meses después, antes de Navidad, este capital aumentó al 75 por ciento de las acciones de SEAT. Al mismo tiempo, las exportaciones, que son existencialmente tan importantes para SEAT, por fin empiezan a fluir.

De manera sorprendente, los primeros modelos (los Ronda), se embarcan para los Países Bajos. En 1983, la nueva filial de VW también empieza sus actividades en Alemania, al principio mediante una sociedad de importación y más tarde, hacia el 1986, a través de su propia filial: SEAT Deutschland GmbH, con sede en Mörfelden-Walldorf.

Desde entonces, se han exportado a Alemania más de un millón de vehículos SEAT. El proceso de integración fue largo, y exigió inversiones por parte de VW que se cifran en medio billón de pesetas. Durante esta etapa también la vertiente deportiva de la marca recibe un nuevo impulso con la fundación de SEAT Sport.

La década de los ochenta se cerró mejor de lo que empezó y se batieron récords de producción: 474.149 vehículos anuales en 1989 y entraron de nuevo en negro en el balance. La firma española aportó ya el 15,2 por ciento de la fabricación del grupo VW, suficiente para que sus responsables decidieran en 1999 adquirir las acciones restantes hasta reunir el 99,9 por ciento.

Se inició la construcción de la nueva planta en Martorell y pronto se convirtió en el principal centro de producción de la marca, y en uno de los más modernos del Continente.

 

Los años 90

Plenamente integrada en el conglomerado alemán Volkswagen, SEAT desligó de su red comercial las otras dos grandes marcas del grupo (Volkswagen y Audi) y aceleró el desarrollo de su nueva gama de vehículos.

A través de los concept cars Proto C, Proto T y Proto TL anticipó en varios salones del sector los rasgos esenciales del primer modelo íntegramente creado con tecnología de origen VW. El Toledo, que se presentó al público en el Salón de Barcelona de 1991, es un sedán con carrocería de dos volúmenes y tres cuerpos firmada por Giugiaro.

Los Juegos Olímpicos de 1992 celebrados en Barcelona fueron una oportunidad única para SEAT, que se convirtió en el principal proveedor de carros para la organización. Unos dos mil vehículos integraron la flota olímpica, casi todos del nuevo Toledo.

A principios del año siguiente se inauguró Martorell, un complejo industrial de 3 millones de m2 y 404.000 m2 de instalaciones, capaz de aumentar la producción a más de 1.500 unidades diarias, que ha requerido la inversión de unos 244.500 millones de pesetas.

De allí van a salieron el nuevo Ibiza, ya dotado de catalizador para todos los mercados, y el Córdoba, que reemplazó al veterano Málaga.

La reducción de cinco puntos (del 33 al 28 por ciento) en la tasa sobre los autos nuevos no fue suficiente para paliar la crisis económica que vivó la empresa, agravada por la devaluación de la peseta. En octubre de 1993 se decidió clausurar la planta de la Zona Franca, en donde quedan oficinas y algunas prensas de componentes en activo, y llevaron a Martorell la línea de montaje del Toledo.

El cierre del emblemático centro de producción eleva las tensiones sindicales y las huelgas que pusieron en peligro la continuidad de SEAT. VW, entonces, invirtió 130.000 millones de pesetas para salvarla y hubo despidos. La planta pasó a ser integrada por 12.600 personas.

El 22 de febrero de 1993, el Rey Don Juan Carlos I de España y el nuevo presidente del Grupo Volkswagen, Dr. Ferdinand Piëch, inauguraron las instalaciones de producción de Martorell, una de las plantas de fabricación de automóviles más modernas de Europa.

La presentación en 1995 del prototipo del monovolumen Alhambra demostró que SEAT seguía adelante con sus planes de desarrollo. Este modelo y sus hermanos gemelos VW Sharan y Ford Galaxy se produjeron en la planta portuguesa de Palmela: fue el primer SEAT de fabricación no español.

En 1996 llegaron dos nuevos derivados del exitoso Ibiza: el Córdoba SX de dos puertas y la furgoneta Inca, y al año siguiente el primero de los Ibiza Cupra deportivos.

El dominio de la clase 2 litros del Campeonato Mundial de Rallyes que la marca se adjudicó en tres ediciones sucesivas (1996-1998) dejó patente el excelente trabajo de SEAT Sport. En 1997 es el turno del Arosa, primer subcompacto SEAT, y el Córdoba Vario, un polivalente con carrocería familiar.

Si el balance de 2.764 millones de pesetas de beneficio cerrado en 1996 fue positivo, el ejercicio siguiente arrojó mejores resultados con un beneficio neto de 11.051 millones y 467.000 unidades construidas, 12,5 por ciento más que el anterior.

La productividad también creció (de 53 vehículos/ hombre anuales a 59) y la Martorell, planificada para entregar 1.100 unidades diarias, pasó a producir 2.046. En 1998, el mismo año en que se presenta la segunda generación del Toledo y sale de la cadena el Ibiza 2 millones, SEAT logra trasladar allí la producción del Arosa (fabricado inicialmente por VW en Wolfsburg) y lleva la del Polo a Landaben, planta de la que ha recuperado la titularidad.

El Toledo II empezó a construirse en Bruselas hasta que SEAT logró la capacidad suficiente para hacerlo en Martorell. No es extraño que se reúna tanta producción en este centro, uno de los grandes activos de la marca: con 13.500 empleados que terminan 2.200 vehículos cada día es una de las fábricas automovilísticas más rentables de Europa.

Entonces, SEAT anunció la renovación de la gama en un plazo de cinco años, coin una inversión de 200.000 millones de pesetas en I+D financiados con sus propios recursos. Esto es posible porque obtuvo el récord de beneficios (24.462 millones de pesetas, 121,4 por ciento más que el año anterior). En el Salón de Ginebra de 1999 se presentaron dos vehículos singulares: el concept car Fórmula y el Toledo Cupra V6, con su nueva identidad corporativa: una S estilizada de color rojo intenso que transmite con intensidad los valores que caracterizan a SEAT: pasión, deportividad, dinamismo y tecnología.

 

El siglo XXI

La línea dinámica, eje del discurso estético de SEAT en el siglo XXI propuesto por Walter da Silva, el nuevo jefe de diseño y hoy de todo el Grupo VW, sentó las bases estilísticas de la marca en los prototipos de salón Salsa y Tango.

Al mismo tiempo, la gama de modelos fue objeto de una mejora sustancial. Aumentaron las versiones del León (TDI 150 caballos, Cupra, Cupra R, FR), el Alhambra y el Arosa actualizaron su aspecto, llegaron a la tercera generación del Ibiza y la segunda del Córdoba y la división SEAT Sport puso en el mercado una serie limitada de Ibiza Cupra R.

Luego de ganar el título alemán de rallyes con el Cordoba WRC, SEAT abandonó esta categoría pero regresó a los circuitos españoles organizando en 2002 la primera Supercopa León. Con medio siglo de experiencia a sus espaldas e integrada en el mismo grupo de marcas donde están Audi y Lamborghini, SEAT es una empresa decididamente lanzada hacia el futuro que ya vende sus carros a través de internet (www.eSEAT.com) y con un nuevo lema evoca sin ningún complejo su personalidad, dotada de un inequívoco sello latino y mediterráneo: auto emoción.

Para estos años, la competición volvió a convertirse en un recurso fundamental. Cientos de victorias en rallyes y circuitos a lo largo de la dilatada historia de la marca suponen un patrimonio envidiable, pero la política deportiva de SEAT cobró una nueva faceta.

En el 2003, inscribió el Toledo Cupra en el ETCC (Campeonato Europeo de Turismos). Compitió en el 2004 y el año siguiente la competición pasó a ser de nivel mundial (WTCC), donde SEAT inició su participación con el Toledo Cupra y a mitad de temporada lo sustituyó por el nuevo León.

Los brillantes resultados iniciales (3º en 2006 y 2ª en 2007) son sólo un abrebocas de lo que pasó después: SEAT batió a sus rivales, todos con motores de gasolina, y el León TDI se adjudicó el título absoluto, tanto de marcas como de pilotos, en 2008 y 2009.

Gracias a su avanzada tecnología diesel, SEAT ha conseguido algo que parecía imposible. Es la primera vez que un constructor automovilístico español alcanzó un campeonato del mundo y la primera vez que un motor diesel gana un campeonato mundial de turismo.

En consonancia, casi todos los modelos cuentan con versiones deportivas Cupra R y FR, incluido el nuevo Altea. El Ibiza rebasa la cifra de 4 millones de unidades. La gama crece con más variantes y evoluciona siguiendo las últimas tendencias del mercado.

Después de 60 años, ¿cómo definir a SEAT? Sencillo: es un fabricante de carros de calidad, con sello deportivo y a con un precio razonable.

 

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