Audi logra triunfo récord en las 24 Horas de Le Mans con la nueva tecnología de turbos de geometría variable (VTG).

LE MANS (Francia) – Audi consiguió su novena victoria en las 24 Horas de Le Mans en doce años, estableciendo un nuevo récord de distancia recorrida. Los tres R15 TDI cruzaron la meta a la cabeza, dándole a Audi su cuarto triplete, después de los logrados en las temporadas de 2000, 2002 y 2004. La perfecta combinación de la eficiencia TDI y una fiabilidad a toda prueba fue la clave del éxito logrado en la mítica pista francesa, al tiempo que los principales rivales de Audi en la categoría diesel se vieron obligados a abandonar la carrera por problemas mecánicos. Timo Bernhard/Romain Dumas/Mike Rockenfeller se adjudicaron el triunfo, por delante de Marcel Fässler/André Loterer/Benoît Treluyer y de Dindo Capello/Tom Kristensen/Allan McNish. La novena victoria de Audi en las legendarias 24 Horas de Le Mans sirve para que la marca iguale el número de triunfos de Ferrari en esta mítica carrera de resistencia. Sólo Porsche tiene ahora mismo más triunfos en su haber.

En la 78ª edición de la carrera, la eficiencia y la fiabilidad volvieron a ser los factores decisivos. Ambas cualidades están en el ADN de Audi, que posee una merecida reputación de fabricante de automóviles altamente eficientes.

Los tres Audi R15 TDI del Audi Sport Team Joest rodaron sin el más mínimo problema técnico a lo largo de toda la carrera, ocupando los tres primeros puestos al término de la edición más rápida de la historia de las 24 Horas de Le Mans. Se trata de la cuarta vez que Audi consigue un triplete en Le Mans, después de los logrados en 2000, 2002 y 2004.

“Todo el personal de Audi puede sentirse orgulloso de este logro histórico. La fiabilidad, la eficiencia y la sustentabilidad son cuestiones particularmente importantes para cualquier fabricante de automóviles en la actualidad. Y esas son, precisamente, las áreas en las que este fin de semana nosotros hemos demostrado hasta dónde somos capaces de llegar”, comentó el Presidente de Audi, Rupert Stadler, que disfrutó de la carrera in situ. “Ha sido una de las ediciones más vibrantes en la historia de Le Mans; un enfrentamiento a todo o nada. Este es el cuarto triplete de Audi en Le Mans y no cabe duda de que se trata de la victoria más valiosa conseguida, después de la batalla más intensa librada en la historia de nuestra compañía. Quiero expresar mi agradecimiento y mi enorme respeto a todo el equipo. Su actuación ha sido increíble y han exhibido un poderío implacable. Peugeot fue un rival muy competitivo, que nos obligó a dar lo mejor de nosotros mismos. Por ello, quiero también expresar nuestro respeto hacia ellos”.

“Después de conseguir la tercera posición el año pasado, no habíamos ocultado que nuestro objetivo era devolver el trofeo de ganadores en Le Mans a las vitrinas de Ingolstadt y Neckarsulm. Y lo hemos logrado de una manera impresionante”, afirmó el Director de Audi Motorsport, Wolfgang Ullrich. “Me siento increíblemente orgulloso de este equipo y le les doy las gracias de todo corazón a todos sus miembros y a todas las personas que han contribuido a que alcancemos este éxito”.

La novena victoria en la trayectoria de la marca en Le Mans también pudo hacerse realidad gracias a una tecnología que Audi lleva desarrollando para la competición a lo largo de los tres últimos años en el más estricto secreto: el motor V10 TDI del Audi R15 TDI, con una potencia aproximada de 600 hp está equipado con turbos de geometría variable (VTG).

Los turbos VTG forman parte del equipamiento estándar de los motores Audi TDI de producción en serie. Su uso en Le Mans ayuda a que los ingenieros continúen desarrollado esa tecnología, para aplicarla a los motores turbo de menor cilindrada del futuro. “En Le Mans manejamos temperaturas por encima de los 1,000 grados centígrados, que hasta la fecha no se han dado en los motores de serie”, explica Ulrich Baretzky, Director de Desarrollo de Motores de Audi Sport.

“Como resultado de la disminución de la cilindrada de los motores, el desarrollo de las mecánicas de producción deberá enfrentarse a gamas de temperaturas similares. Ello convierte a la tecnología VTG en otro buen ejemplo de cómo funciona en Audi la transferencia tecnológica entre la competición y la producción en serie”.

En la edición de 2010 de las 24 Horas de Le Mans la exigencia a los motores diesel ha sido particularmente alta, debido a las limitaciones impuestas por el reglamento. “Obtener más potencia de los motores sin sacrificar su fiabilidad fue un gran reto que nuestro equipo superó de una manera brillante”, afirmó el Director de Audi Motorsport, Wolfgang Ullrich, tras la carrera. “Nosotros no empleamos todo el potencial teórico de nuestro motor V10 TDI en esta ocasión, con el objetivo de jugar la baza de la seguridad. Ese fue el motivo de que tuviéramos muy claro incluso antes de la carrera que el nuestro no sería el coche más rápido en pista, aunque sí que sería muy fiable y eficiente. El objetivo del desarrollo del R15 plus fue alcanzar una eficiencia un 20 por ciento mayor. Y lo conseguimos. Llevamos muchos meses trabajando para alcanzar este resultado. Ello convierte el éxito, que también hizo posible el perfecto trabajo de todo el equipo, en algo aún más satisfactorio”.

El Audi R15 ganador del alemán Timo Bernhard, el francés Romain Dumas y el alemán Mike Rockenfeller completó un total de 397 vueltas en las 24 horas de carrera. Ello significó completar una distancia de 5,410 kilómetros, cuota que ha permitido al trío vencedor batir el récord que estaba vigente desde 1971 y que habían logrado Helmut Marko y Gijs van Lennep con un Porsche 917, hasta ahora considerado imbatible, ya que en aquella época la recta de Hunaudières no tenía chicanes. Ello no deja de ser otra demostración del increíble rendimiento de la tecnología Audi TDI.

Timo Bernhard, Romain Dumas y Mike Rockenfeller tuvieron una actuación absolutamente impecable en su camino hacia su primera victoria en Le Mans y el mencionado récord histórico. Salvo un pinchazo a poco del final de la carrera y la rotura del espejo retrovisor derecho, su carrera discurrió sin el más mínimo problema. La segunda plaza fue a parar a manos de Marcel Fässler, André Lotterer y Benoît Treluyer, a cuyo R15 TDI hubo que sustituirle la parte delantera de la carrocería en dos ocasiones, después de sendos toques contra las protecciones del circuito.

Los vencedores de la edición de 2008, Dindo Capello, Tom Kristensen y Allan McNish, que eran el equipo de Audi mejor situado en la fase inicial de la carrera, tuvieron peor suerte. El récordman de victorias en Le Mans, Tom Kristensen, tuvo que esquivar un GT2 que circulaba muy lento el sábado por la noche, saliéndose marcha atrás y golpeando contra las vallas protectoras de la pista en las curvas Porsche. Tras la reparación en boxes, Capello, Kristensen y McNish encadenaron una larga sucesión de vueltas a un altísimo ritmo, consiguiendo contactar con el grupo de cabeza, lo que al final les valió para alcanzar el tercer escalón del podio.

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