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En cuanto a transporte, Peñalosa está haciendo bien la tarea

A riesgo del palo que recibiré por salir a defender a alguien supremamente impopular (un poco de humildad no le caería mal), creo que la administración distrital se la está jugando por proyectar una Bogotá que en el futuro tendrá más y mejores opciones de transporte público.

Por Jaime Gabriel Abozaglo 

Editor en Autosdeprimera.com 

Hace más de una década, y gracias a la visión de Antanas Mockus y Jaime Castro, Bogotá comenzó a convertirse en otra ciudad. A ello se sumó la visión urbanista de Enrique Peñalosa, quien se inventó el Transmilenio para comenzar un proceso de modernización de un transporte que se realizaba en buses viejos e inseguros, que además de chimeneas ambulantes cargaban a los bogotanos como si fueran racimos de frutas.

El novedoso (para la época) sistema, comenzó a cambiarle la cara a la ciudad, además de acortar los tiempos de transporte de muchos bogotanos, sobre todo los que vivían en el sur, quienes poco a poco comenzaron a dejar al carro de lado para llegar más rápido a trabajar y a casa. El problema es que pasaron los años y Transmilenio, víctima de su propio éxito, no le interesó a los siguientes alcaldes (léase Garzón, Moreno y Petro –bueno a Moreno sí le interesó pero para robarse la plata-), y el sistema colapsó.

Peñalosa volvió y aunque con muy poca popularidad, atizada por los simpatizantes de izquierda que veneran a Petro, está haciendo la tarea de organizar la casa y comenzar a construir la Bogotá del futuro. Cable para Ciudad Bolívar, Transmilenio por la Boyacá y Avenidas 68 y Cali, además de la Carrera Séptima, ayudarán a que muchos bogotanos, sobre todo los que viven en el occidente y en el sur, renuncien al SITP, dejen de lado las peligrosas motos y descubran que en los buses rojos se llega más rápido que ir metido en un carro en un trancón.

Lo del cable (proyecto que nació en la administración Petro), además tiene un gran componente social ya que acercará una de las zonas más deprimidas a la gran ciudad. Ello incluye parques, amoblamiento urbano, jardines infantiles y hasta un Supercade. Tuve la oportunidad de ir al barrio, conocer el proyecto y hablar con sus futuros beneficiarios, y concluí que esta serie de cabinas con capacidad de 10 pasajeros cada una, le cambiarán la vida a los habitantes de al menos 4 barrios estrato 1 que fácilmente suman 600 mil personas. Ya lo vimos en Medellín.

Y en cuanto al metro, que ya tiene listos 6 billones para arrancar su construcción, ahí sí que me le quito el sombrero a Peñalosa. Toda la vida le he escuchado decir que un metro no es necesario para mover a millones de personas diariamente en una gran ciudad, pero por lo visto el burgomaestre cayó en cuenta que los bogotanos desde el siglo pasado soñamos con tener uno, y que su utilidad será más que evidente (la primera línea moverá un millón de personas, troncales incluidas), y decidió meterle voluntad política y ya está listo todo para abrir la licitación. Recular es de sabios, dicen por ahí.

Muchos dirán que el subterráneo era mejor (y no se nos olvide que más caro y difícil de construir), pero creo que viajar por arriba de la ciudad será muy agradable, y que estéticamente le dará un toque especial a nuestra capital.  Ahora el reto es que las bases y las estructuras para sostenerlo terminen siendo parte del mobiliario de recreación, cultura y deporte, y no lugares propicios para la delincuencia como pasa en algunas zonas del centro de Medellín con su metro, por cierto un sistema donde la cultura paisa saca pecho por la urbanidad de sus usuarios. Si seguimos en el cuento que si por arriba o por abajo, nos darán otros 50 años discutiendo y gastando miles de millones en estudios. Y como se trata de la primera fase, ya veremos los resultados y estoy seguro que vendrán muchas fases más, ojalá varias en este siglo.

Mi opinión está sustentada en una serie de investigaciones periodísticas al respecto y por mi formación como reportero que gusta del transporte y admira las grandes infraestructuras, además de creer que el desarrollo, equidad y solidaridad de los habitantes de las ciudades pasa por su movilidad.

Todo está servido, vendrán años muy duros en cuanto a trancones y restricciones, pero en década y media creo que esta será esa ciudad, la que Mockus y Castro arrancaron a construir hace unos años y que los bogotanos, al menos en temas de movilidad, nos merecemos.   

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