Blog del Editor. En Bogotá me late que nos engañan con eso de la contaminación

De la noche a la mañana la Capital comenzó a regular su tráfico porque la contaminación se disparó. Lo que no convence son las mediciones y la información veráz de quiénes contaminan más.

Por Jaime Gabriel Abozaglo
Editor en Autosdeprimera.com

Por primera vez en la historia moderna de Bogotá la Alcaldía decide, de un momento para otro, que la mitad del parque automotor debe estar guardado todo un día para evitar que los niveles de contaminación continúen disparados. El derecho a la vida es el más básico que tenemos los humanos, y es obvio que si la situación se torna de emergencia, las autoridades deben actuar en tiempo real para evitar que la cosa crezca, o en su defecto intentar minimizarla.

Hasta ahí nos entendemos. Lo que no es creíble es que preciso a los conductores de vehículos particulares nos toque sacrificarnos, mientras otros actores de la vía que contaminan de manera industrial continúan rodando cual chimeneas ambulantes, y otros, como empresas e industrias que queman combustibles fósiles y botan humo a diestra y siniestra, siguen de rositas, al tiempo que miles de ciudadanos ya comienzan a utilizar mascaras para evitar respirar el famoso material particulado que tanto azota a la Capital por estos días.

Nuestra ciudad hermana Medellín ya ha pasado por esto, y de esas experiencias tenemos mucho que aprender. Primero, el metro. Gran parte de la ciudad se moviliza en este sistema de transporte que es alimentado por electricidad (lo de la cultura Metro es otro tema, por cierto, buen tema). En Bogotá ya tenemos oficina del metro y Gerente del metro, pero solo nos falta el aparato y las estaciones. Ya no caben más disculpas, pero los honorables concejales capitalinos advirtieron que los tiempos no dan y que la licitación no podría estar lista para este año. El tema es que Peñalosa se va y si el que llega no le gusta el proyecto, otra vez a empezar de ceros y del metro no habrá ni un centímetro al menos este decenio.

Segundo, el ejemplo empieza en casa. Gran parte del Distrito de Medellín ya usa carros eléctricos para sus gestiones. A ellos se suman flotillas de empresas particulares y hasta de alquileres de autos, que en su oferta comercial ya ofrecen los eléctricos para rentarlos. Y a ellos se ha sumado la policía de Tránsito que hace poco incorporó algunas unidades alimentadas por electricidad para el transporte de sus agentes. En Bogotá también existen algunas iniciativas interesantes al respecto, como los carros de transporte eléctricos de DHL, por citar uno, pero en cuanto a La Alcaldía y sus entidades conexas, la electricidad en la movilidad brilla por su ausencia. Creen que todo se reduce a moverse en bicicleta y seguimos sin perdonarles que en la nueva licitación de buses de Transmilenio no se compró ni un solo bus eléctrico. Ni uno solo.

flotilla electrica transito medellin c

Flotilla de vehículos eléctricos para agente de tránsito en Medellín

Camiones chimenea

De acuerdo con la Secretaría Distrital de Ambiente, TransMilenio emite tan solo el 1,7% del material particulado en Bogotá, algo difícil de creer, pero son cifras oficiales y las respetamos. “Los vehículos que más contaminan son los camiones, pues aportan 43,6% de las partículas de entre 2,5 y 10 micrómetros (PM10) que se encuentran en el aire. Es decir, partículas de polvo, hollín, cemento y metales entre otros”, explicó la Secretaría.

A ello se suman el transporte público provisional (léase SITP) con 13,62%, camperos, camionetas y transporte especial (10,13%), y motocicletas con 9,05% de las emisiones. Al sumar todo la cifra final es del 78,12%, es decir que los vehículos particulares emiten el 21,8% restante de las emisiones de material particulado producidas por vehículos móviles.

La pregunta del millón tiene que ver con las industrias, los motores estacionarios y otras fuentes que queman combustibles fósiles por toneladas, y que no sabemos exactamente quiénes son y cuánto contaminan. Claro, alguien dirá que estas mueven el aparato productivo del país, pero ¿acaso los carros y las motocicletas no? 

En cuanto a esas empresas la información es poca y opaca como gran parte del cielo por estos días cubre a Bogotá. Muchas continúan emitiendo gases de manera industrial y por lo visto no harán parte de ningún pico y placa ambiental como el que nos están ‘clavando’ a los propietarios de vehículos.

Y como sabemos que improvisar con poca información es fácil, seguramente a este gobierno Distrital, que por cierto carga el sambenito de administrar la ciudad en la que sus habitantes pasan más horas en trancones en el mundo, quedará encantado con la medida diaria. Y como se vienen nuevas construcciones de troncales de Transmilenio, el pico y placa pinta que pasará a ser diario como en los años aciagos de la administración del excalde Samuel Moreno, hoy en prisión por robarse la plata de los bogotanos. Entonces la pregunta será: ¿nos van a cobrar menos impuestos ya que vamos a usar los carros la mitad del tiempo? ¿Y los seguros como el SOAT y los voluntarios también bajarán de precio? 

Mientras eso llega mejor preocupémonos por presionar al Alcalde para que deje de improvisar, identifique los focos de contaminación más profusos, los ataque de frente, sea claro con las mediciones y deje de tirarle tan duro a los carros y a las motos que mueven en gran parte a los bogotanos y a la economía del país. Ya va siendo hora que nos dejen de ver la cara.  

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