Líquido refrigerante: siete consejos para proteger el motor

La duración y el funcionamiento del motor de un vehículo depende del buen uso del líquido de refrigeración, pues le permite tener más limpieza y que el lubricante fluya más rápido.

El lubricante del motor (léase aceite) no es el único fluido del carro al que se le debe prestar atención. Hay otros, igual de importantes, que también se deben revisar para asegurar el buen funcionamiento del automóvil. Uno de ellos es el líquido refrigerante, fundamental para evitar daños en el motor por sobrecalentamiento, corrosión y aumento del consumo de combustible.

Existen varios tipos de refrigerantes con diferentes propiedades y aditivos de alto rendimiento que trabajan, por ejemplo, contra la corrosión y ofrecen mayor protección. A pesar de su importante función, muchas personas aún no saben para qué sirve el refrigerante, cuál escoger o cómo sacarle mayor provecho. Expertos de la unidad de Químicos de Desempeño de BASF nos comparten estos sencillos consejos:

1. No usar agua. Por creencia popular, aún hay muchas personas que utilizan este líquido para refrigerar el motor del carro, pero esto es un error. “El agua daña las partes del motor porque genera una oxidación en el radiador y lo puede averiar", explica Liliana Fernandes, quien trabaja para BASF.

2. Verificar que sea un refrigerante completo. Este debe tener tres componentes: agua, que debe ser desmineralizada porque si es del tubo el cloro que esta contiene puede dañar el motor; un paquete de aditivos inhibidores de corrosión y finalmente, una parte llamada glicol que, como dice Fernandes, “es el que permite que el refrigerante no se evapore como el agua, sino que tenga un punto de ebullición mucho mayor”.

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3. Refrigerante 50/50. La recomendación general es que el refrigerante contenga el 50% del paquete concentrado con el glicol y 50% de agua. “En nuestros países, por ser del trópico, es común que se utilicen refrigerantes a base de agua que tienen muy bajo contenido de glicol. Es importante usar un refrigerante que tenga un contenido de glicol adecuado para aprovechar mejor sus propiedades”, agrega Fernandes.

4. No importa el color. En este tema, muchas personas escogen el refrigerante simplemente por el color, pero este aspecto no influye de ninguna manera en el desempeño del fluido. “Esto es solo un mito que empezó a difundirse porque en algún momento la marca de un carro prestigioso empezó a comercializar refrigerantes de un color determinado y se asoció con que ese era el mejor; lo importante es verificar la cantidad de glicol que tenga el refrigerante y la recomendación del fabricante”, explica la experta.

5. Comprobar regularmente el nivel del fluido de refrigeración. Cualquier cambio debe ser evaluado por un mecánico o personal capacitado. Por su parte, durante las reparaciones, es necesario sustituir siempre la totalidad del líquido, lavando y limpiando previamente el sistema de refrigeración.

6. Para vehículos de más de seis años. En este caso se recomienda la sustitución de la protección del radiador cada tres o cuatro años, de acuerdo con el fabricante.

7. Respetar las indicaciones del fabricante del vehículo. Es indispensable seguir las recomendaciones del fabricante del vehículo y jamás mezclar agentes de protección del radiador con diferentes tecnologías, es decir, productos de diferentes fabricantes. Lo necesario, como se indicó anteriormente es realizar un cambio total del líquido.

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