Suzuki Celerio: Mucho más que un citycar.

El Suzuki Celerio es un citycar completamente renovado que hace unos meses llegó a Colombia de la mano de Derco, renovando el portafolio de la casa nipona, que ha hecho importantes renovaciones y anexiones a su portafolio como el sedán Ciaz.

Este compacto urbano de cinco puertas que vendría siendo el hermano menor de este portafolio, equipa una serie de innovaciones en tecnología y especialmente en su bloque y tren motriz que nos sorprendieron gratamente, considerando que se trata de un vehículo con un motor tricilíndrico de 1.0 litros.

Y es que de entrada, su diseño muy de citycar, con una altura considerable y unos rines de aleación de 14 pulgadas pensados para la geografía criolla nos podrían dar un prólogo de un vehículo con pocas sorpresas, pero este es uno de los casos en que las apariencias pueden ser engañosas.

Diseño Exterior
La silueta del Suzuki Celerio, como todo el vehículo en esencia es completamente nuevo y en su exterior, muy acorde a la línea de diseño actual de Suzuki, va más allá de ofrecer líneas muy armónicas que le dan un aspecto delicado, al mismo tiempo que robusto y llamativo al vehículo, pues han sido concebidas en razón de la aerodinámica.

En el frente, la parrilla dividida en tres segmentos horizontales y donde reposa el emblema se levanta levemente en sus extremos para encajar junto a las farolas halógenas, y al mismo tiempo hacen un juego de simetría con la entrada de aire de forma trapezoidal del paragolpes delantero, en la justa medida para acompañar a las luces antiniebla alojadas en los extremos, y de las que hay que mencionar, hacen un magnífico trabajo al conducir de noche.

Un punto que llama la atención es su aumento en la altura (1.560 mm), ancho (1.600 mm) y distancia sobre el piso (165 mm), la cual se acentúa ligeramente en la parte trasera y hace recordar de cierta forma al Suzuki Alto (que ya fue reemplazado por el Celerio a nivel mundial, pero actualmente coexisten ambos modelos en el mercado colombiano). Esto resulta perfecto para pasar con solvencia las distintas pruebas que pudiera poner la topografía criolla.

La parte trasera del Suzuki Celerio es algo conservadora, sin perder el foco de la línea de diseño de la marca. Algo protuberante y no tan plana nos sugiere un baúl un poco más generoso al que nos tienen acostumbrados los citycar, con un tercer stop muy discreto pero efectivo gracias a las luces LED y que está montado en la parte superior de la puerta del baúl, con un diseño a forma de spoiler que le añade una justa pizca de dinamismo y look juvenil.

Dato: el capó, la tapa del combustible y el baúl pueden ser abiertos desde dentro, sin embargo el baúl ofrece la posibilidad de ser abierto desde afuera a través de la manija.

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Diseño interior
Esta tendencia entre lo conservador y la evolución propia de Suzuki resaltan con mayor detalle en su interior. Un habitáculo amplio, contrario a lo que la apariencia exterior sugiere, con puertas delanteras y traseras amplias de gran apertura (hasta casi los 90°) para una acomodación ideal para todos sus ocupantes sin padecer por la altura del techo o la estrechez de los pasajeros en el asiento de atrás.

De las sillas hay que destacar la calidad del tapizado y la cojinería suave y los surcos laterales de los asientos de conductor y copiloto para mayor comodidad, acompañados de los habituales compartimientos en las puertas delanteras. Todo un acierto para viajes cortos cotidianos o un largo viaje en carretera.

Situándonos en el asiento del conductor nos encontramos con una distribución adecuada de los controles a simple vista y de fácil familiaridad sin exceso de botones. Entre estos encontramos los controles de los espejos laterales y elevavidrios eléctricos (en las 4 ventanas), el seguro para puertas en la puerta del conductor.

En el volante nos encontramos con los controles de manipulación del radio, que por su ubicación y la correcta sujeción del volante pueden ser manipulados con el pulgar izquierdo sin mayor problema. En el extremo inferior izquierdo del centro del volante nos encontramos con unos discretos botones para el control de la configuración y control de llamadas mediante enlace Bluetooth, del que hay que decir es muy sencillo de configurar y no requiere la necesidad de gritar dentro del vehículo para que al otro lado de la llamada puedan escuchar la voz.

Tras el timón, los controles de luces y parabrisas al lado izquierdo y derecho respectivamente, y tras este conjunto, los relojes para las revoluciones y velocidad y la pantalla del computador de a bordo, donde se muestran las marchas, kilometraje, un rango aproximado del kilometraje restante que se puede recorrer con la tanqueada y ofrece doble memoria del odómetro para el kilometraje recorrido y el promedio de consumo.

Al centro de la consola, un conjunto con una distribución muy conservadora: el botón de parqueo en la parte superior y junto a dos salidas del aire acondicionado, el radio digital de doble DIN que ofrece un despliegue de información sencillo con lectura de CD/MP3 y memoria USB con cierta limitación en la navegación por carpetas, pero con un nada despreciable sonido para ser un vehículo de serie y de su segmento. En la parte inferior, los controles para aire acondicionado, que tiene una acción bastante rápida ya sea para enfriar o calentar el habitáculo, y bajo estos, la entrada USB cuyo propósito primario es hacer la función de lector de memorias para el radio y que por su ubicación es ideal para evitar accidentes con esta que puedan afectar el dispositivo de almacenamiento o el puerto como tal, y la entrada de 12V; ambos, si se desea, funcionan como puertos de carga para equipos móviles.

El conjunto se complementa en la parte inferior con un espacio para guardar objetos como la billetera y un espacio doble para bebidas entre la palanca de cambios y el freno de mano, situado de tal forma que no se compromete la manipulación de estos dos elementos.

En la parte superior nos encontramos con el espejo retrovisor, que ofrece un completo despliegue de visión de paral a paral trasero y la luz del habitáculo que acompaña al micrófono del sistema de llamadas Bluetooth.

En la parte trasera, como lo habíamos comentado, un espacio amplio para sus ocupantes y apoyacabezas para los ocupantes de los dos extremos. Tras la silla, un baúl que cumple con las exigencias de maletero para cuatro maletas de tamaño mediano, o si se prefiere, la segunda línea de asientos es totalmente abatible, ofreciendo un total de capacidad de hasta 235 litros.

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Mecánica
El Suzuki Celerio pertenece a un segmento muy competitivo y en donde hay fuertes contendientes muy bien posicionados como el Chevrolet Spark, el Hyundai i10 Grand Illusion, el Renault Clio y el Kia Picanto. A pesar de esta variada y nada despreciable baraja, el Celerio tiene ases bajo el capó que bien lo hacen destacar.

Sin duda, el punto fuerte de este citycar, que tiene mucho más que ofrecer de lo que se podría llegar a pensar y es un 'update' muy favorable respecto a su antecesor es su motor: tipo K10B de Suzuki, un bloque que bien podría definir el futuro de Suzuki en razón del downsizing: 3 cilindros y 12 válvulas DOHC con tecnología MPFI para un cilindraje de apenas 1.0 litros.

Esto no dice mucho realmente, lo interesante viene en su relación de compresión 11:1 que logra otorgarle una potencia máxima de 68 caballos de potencia a sus 6.000 rpm y un torque máximo de 90 Nm a los 3.500 ciclos.

Un pequeño gran competidor que resultó muy cómodo, potente y rendidor; regulado por la novedosa caja 5 velocidades semiautomática, llamada AMT (Automated Manual Transmission): un sistema que funciona la funcionalidad de una caja manual con la versatilidad de una mecánica gracias a la tecnología Two Way System. Esto, en términos más técnicos se trata de un actuador electro-hidráulico que controla el embrague y el control de cambios y logra ofrecer una comodidad excepcional al pasar del modo automático al manual con solo mover la palanca a un lado, esto gracias a la tecnología "Shift-on-the-fly" y es herencia de la experticia de Suzuki como fabricante de motos.

Comportamiento
El tomar posición e iniciar el viaje en el Suzuki Celerio, (cuya unidad probada fue la AMT/BT) es sencilla, como es de esperarse, con un volante ajustable a la altura y un diseño además pensado en la ergonomía del conductor. Su llave combina la funcionalidad propia de ésta con el control de bloqueo centra en una misma unidad enciende el vehículo sin contratiempos luego de desbloquear el volante y asegurarse de poner la palanca en neutro y pisar el freno.

El timón, de tacto suave ofrece una manipulación delicada gracias a la dirección asistida eléctricamente y ofrece un radio de giro sin problemas en calles de aproximadamente 4 metros y medio de ancho, además de una muy buena respuesta en carretera a bajas y altas velocidades a pesar de no contar con sistemas que aumenten su rigidez.

De primer momento, resulta extraño el no encontrar el modo Parking (P) en una caja automática, a pesar de esto no es necesario poner la caja en modo neutro al hacer paradas en los semáforos, gracias a que su caja engancha y desengancha los cambios de manera automática.

Al empezar a manejarlo y conocer su funcionamiento la caja resulta muy suave, con cambios casi que imperceptibles al pisar muy suavemente el acelerador y llevar la marcha sobre las 2.500 revoluciones. Esto resulta en un gran acierto para el manejo en la ciudad, derivando en una conducción placentera pero que logra ofrecer una aceleración rápida si así se requiere, lo que es ideal al momento de hacer un sobrepaso, incluso en terrenos inclinados.

A medida que se hunde el acelerador su conteo de revoluciones hasta hacer el cambio puede subir hasta las 4.000 o 6.000 rpm, cumpliendo con sus virtudes. Cabe destacar que el Suzuki Celerio posee la potencia suficiente para hacer rugir este pequeño bloque de 1.0 litros, que al momento de arrancar desde cero y pisar el acelerador a fondo, si bien tarda una pequeña fracción de tiempo en desplegar la aceleración pura, otorga una buena dosis de adrenalina logrando alcanzar velocidades de hasta 140 km/h (y aún le quedaba por ofrecer) en carretera abierta y a pesar del perfil de sus llantas. Esto en conjunto deriva en agilidad y versatilidad al querer hacer aceleraciones o sobrepasos súbitos en la ciudad y carretera.

En todo caso, la insonorización del habitáculo es muy buena, dejando un ligero espacio para el ruido del motor, ideal para la conducción en modo "semi-manual". Toda una novedad y que está dispuesta de la misma forma que en los vehículos de alta gama, con ralentización hacia adelante y aumento de las marchas hacia atrás. Esto resultó en un sistema que no deja de lado la solvencia de una caja manual y está protegida del error humano, por ejemplo al pasar de segundo a cuarto o quinto cambio a bajas velocidades o de quinta a segunda o primera en altas velocidades; en ambos casos, la tercer marcha resulta ser un punto medio.

Al tomar las curvas el Suzuki Celerio otorga confianza. A pesar de no ser un vehículo bajo y ancho, posee un aplomo adecuado con el que se pueden tomar curvas o hacer virajes bruscos sin correr mayor riesgo, sin perjudicar a los ocupantes de las sillas traseras con fuertes sacudidas y sin sufrir de subviraje; por supuesto, con moderación.

Al superar obstáculos tanto en carretera como en terrenos destapados como en reductores de velocidad y rampas en la ciudad, la suspensión cumple muy bien su trabajo, evitando ese golpe seco al sobrepasar estas irregularidades del terreno y por consiguiente, una sacudida brusca para los ocupantes.

Los frenos son un gran acierto, el pedal es suave y no permite un hundimiento brusco al fondo, y junto a los sistemas ABS y EBD ofrecen frenadas suaves incluso en situaciones de emergencia y realizar una maniobra evasiva. Nuevamente, un gran acierto para la conducción placentera tanto en ciudad como en carretera.

A pesar de su aspecto exterior e interior que conjugan un estilo conservador y joven, y un motor de 1.0 litros, el Suzuki Celerio es sin duda un vehículo que bien podría elevar el listón en términos de comodidad, tecnología, seguridad y performance para los citycar, un segmento que aún le debe bastante a los clientes y usuarios y resulta rezagado respecto a los sedanes.

Seguridad
El gran talón de Aquiles de los citycar ha sido, por fortuna, una de las apuestas de Suzuki para el Celerio: un vehículo que equipa frenos con sistema ABS y EBD en sus cuatro ruedas y airbag para conductor y pasajero son, lastimosamente una novedad, pero son una de las cartas fuertes con que el Celerio entra a competir en su segmento y son, algo a lo que como consumidor hay que apuntarle, sin embargo, el Celerio no cuenta con el sistema ISOFIX para asientos infantiles, algo que es casi obligatorio en vehículos dirigidos a las nuevas familias. Por otro lado, además harían falta sensores de parqueo, cámara de reversa y para completar este apartado.

El sistema de bloqueo en las puertas controlado desde la llave abre la puerta del conductor con un solo toque y la de las demás puertas con un segundo toque. Sin embargo, las puertas no se aseguran de forma automática al iniciar marcha.

Lo complementan los cinturones de seguridad de tres puntos para cuatro ocupantes y de dos puntos para el puesto central de la segunda fila de asientos, sistema inmovilizador para el sistema de inyección en caso de colisión, faros antiniebla, tercer stop, carrocería con alta resistencia a la torsión, barra de protección lateral y el seguro para niños en las puertas traseras.

Evaluación final
El Suzuki Celerio es sin duda, uno de los citycar mejor equipados con que cuenta el mercado colombiano en estos momentos, además de montar un motor muy económico y una transmisión novedosa que ofrecen una conducción placentera.

Ideal para la ciudad y con una solvencia superior en carretera es un vehículo que desde el diseño exterior e interior y el uso de materiales que ofrecen una muy buena insonorización lo sitúan en un vehículo dirigido a un público joven o para nuevas familias.

El Suzuki Celerio continúa la saga de aciertos de la casa nipona con vehículos cómodos, eficientes y en función de una buena experiencia al volante y que a pesar de su costo, es comprensible en cuestión de la tecnología que equipa y la seguridad, un apartado al que como usuarios y clientes no se puede ser ajeno o seguirle dando un estatus de exclusividad.

Destacamos

  • Potencia y rendimiento superior a pesar de su bajo cilindraje y caja de cambios semi-automática que ofrece versatilidad.
  • Interior cómodo que ofrece una experiencia de conducción y viaje placentero.

Podría mejorar

  • Sistema ISOFIX para sillas de niños.
  • Cámara y sensores de parqueo.

 

Suzuki Celerio

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